Autora: Dr. Aisha Qayum | ¡Síguela en Instagram y/o TikTok!
Son las 9:30 de la mañana en una ronda concurrida de la sala.
Un paciente me mira y me hace una pregunta sencilla:
«Doctor, ¿qué tan seguro está de este diagnóstico?»
Hago una pausa. He revisado sus resultados de sangre, los he examinado y he reflexionado sobre mis diferenciales. Pero también he usado una herramienta digital que señaló un patrón de alto riesgo, algo sutil que de otro modo podría haber pasado por alto.
Por un segundo, dudo.
¿Lo menciono?
¿Debería decir que una herramienta apoyada por IA sugirió esto?
¿O lo presento como un juicio clínico completamente mío?
Esto es algo que he empezado a notar cada vez más como médico recién graduado. La inteligencia artificial (IA) ya no es una idea lejana: poco a poco se está convirtiendo en parte de la práctica clínica cotidiana, incluso dentro del NHS. Desde apoyar la interpretación de imágenes hasta destacar riesgos clínicos, estas herramientas están empezando a moldear cómo pensamos y tomamos decisiones.
Pero una pregunta no se habla lo suficiente: ¿Cómo comunicamos realmente las conclusiones apoyadas por IA de una manera segura, clara y honesta?
Porque al final del día, los pacientes no escuchan «decisiones asistidas por IA». Escuchan tu juicio.
La brecha de confianza: donde la comunicación importa más
La IA en la sanidad ocupa un espacio interesante. Por un lado, tiene el potencial de mejorar la eficiencia y apoyar mejores decisiones. Por otro, puede resultar extraño—tanto para los pacientes como para los médicos en las primeras etapas de su carrera.
Por lo que he visto, la mayoría de los pacientes se sienten cómodos con que la tecnología se use en segundo plano, pero no como sustituto del médico que tienen delante. Y ahí es donde la comunicación se vuelve importante.
Hay un equilibrio que debemos acertar:
- Si sobrevaloramos la IA, puede parecer que estamos entregando responsabilidades
- Si lo ignoramos por completo, corremos el riesgo de no ser transparentes
Como médicos residentes, a menudo navegamos este equilibrio mientras seguimos construyendo nuestra propia confianza.
Comunicación con los pacientes: mantenlo sencillo y humano
Los pacientes no necesitan entender cómo funciona un algoritmo. Lo que realmente quieren saber es: ¿qué significa esto para mí?
En vez de decir:
- «Un modelo de IA sugiere una alta probabilidad de embolia pulmonar.»
He comprobado que es mucho más claro decir:
- «Usamos una herramienta que nos ayuda a analizar patrones en vuestros resultados. Sugiere que puede haber un coágulo, así que vamos a investigar esto más a fondo.»
Mantiene la explicación sencilla y, lo más importante, mantiene el foco en el plan.
Una buena forma de pensarlo es: Traduce la perspectiva, no la tecnología.
Comunicar la incertidumbre: no pases la responsabilidad
Una cosa de la que me he dado cuenta es de lo fácil que es apoyarse en la tecnología, especialmente cuando aún estás ganando confianza.
Pero la redacción importa.
Diciendo cosas como:
- «La IA dice…»
- «El sistema piensa…»
puede desviar la responsabilidad de nosotros sin querer.
Lo que me parece más apropiado es algo como:
- «Basándome en vuestros síntomas, el examen y las herramientas que usamos para apoyar nuestras decisiones, creo que…»
Sigue reconociendo el apoyo, pero deja claro que la decisión es tuya. Porque, al final, lo es.
Comunicarse con los compañeros: la apertura ayuda mucho
Con los compañeros, la conversación se siente un poco diferente.
La IA ya se está utilizando en diferentes áreas del trabajo clínico, pero no todo el mundo la utiliza de la misma manera—y no todos se sienten completamente cómodos con ella todavía.
He comprobado que ser abierto ayuda:
- mencionando que usé una herramienta
- Explicando brevemente lo que destacó
- preguntando a otros qué piensan
Lo convierte en una discusión, en lugar de algo en lo que confiar completamente o evitar mencionar por completo.
Comunicación con los supervisores: primero muestra tu razonamiento
Cuando presento ante los seniors, me he dado cuenta de que no se trata tanto de si usaste IA como de cómo presentas tu razonamiento.
Por ejemplo:
- «Creo que esto es pancreatitis según el cuadro clínico, y utilicé una herramienta de apoyo que destacaba características similares.»
Esto se siente muy diferente a:
- «La IA ha sugerido pancreatitis.»
La primera muestra que lo has pensado bien. La segunda puede parecer que dependes de la herramienta. Y en esta etapa de la formación, lo que realmente importa es demostrar tu forma de pensar.
Ser transparente con los pacientes
Todavía hay mucho debate sobre cuánto se debe informar a los pacientes sobre el uso de la IA. Pero por lo que he visto, pequeñas cantidades de transparencia pueden realmente generar confianza.
Algo tan simple como:
- «A veces usamos herramientas digitales para apoyar nuestras decisiones, pero tu atención siempre es revisada por un médico.» puede ser tranquilizador. Deja claro que la tecnología está involucrada, pero que no ha sustituido al juicio humano.
Lo que la IA sigue sin poder hacer
La IA puede ser increíblemente útil. Puede procesar grandes cantidades de información rápidamente y resaltar patrones que quizá no sean evidentes a primera vista.
Pero hay cosas que simplemente no puede reemplazar.
- No puede sentarse con un paciente ansioso.
- No puede captar señales emocionales sutiles.
- Y no puede asumir la responsabilidad de las decisiones.
Eso sigue siendo nuestro inconveniente.
Una forma sencilla de abordarlo
Con el tiempo, he empezado a pensar en comunicar decisiones apoyadas por IA de forma sencilla:
- Empieza por tu razonamiento clínico
- Menciona la IA solo como apoyo, si es necesario
- Explica qué significa para el paciente
- Sé claro con tu plan
No es complicado, pero ayuda a mantener la comunicación clara y constante.
Reflexiones finales
La IA se está convirtiendo gradualmente en parte de la medicina cotidiana y, como médicos residentes, estamos aprendiendo a trabajar junto a ella en tiempo real.
Pero aunque la tecnología evoluciona rápidamente, hay algo que no ha cambiado:
Los pacientes no confían en los algoritmos.
Nos lo están colocando.
Y eso significa que la forma en que nos comunicamos—especialmente cuando está involucrada la IA—importa tanto como la propia decisión.
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