Con la llegada del fin de año, el estrés puede disparar malestares digestivos (ver artículo sobre la diarrea); la pancreatitis por alcohol es un ejemplo que ilustra cómo la anatomía y la clínica se conectan en la práctica. Este artículo se apoya en un marco claro de lectura anatómica y clínica, y en Dietoterapia de Krause y Mahan para pautas nutricionales útiles en la atención clínica. A través de este marco, desglosamos causas, diagnóstico y estrategias de tratamiento nutricional, con un enfoque práctico.
Definición y tipos
La pancreatitis consiste en la inflamación del páncreas caracterizada por edema, exudado celular y necrosis grasa. La enfermedad puede variar desde leve y autolimitada a grave, con autodigestión tisular, necrosis y hemorragia del tejido pancreático.
La pancreatitis se clasifica como aguda o crónica; esta última conlleva una destrucción pancreática tan extensa que disminuye la función exocrina y endocrina, lo que puede dar lugar a digestión insuficiente y diabetes mellitus.
Síntomas
Los síntomas de la pancreatitis pueden variar desde un dolor continuo o intermitente de intensidad variable hasta un dolor grave en la parte superior del abdomen, que puede irradiarse a la espalda. Los síntomas pueden empeorar con la ingestión de alimentos. La presentación clínica también puede constar de náuseas, vómitos, distensión abdominal y esteatorrea. La hipotensión, la oliguria y la disnea complican los casos de mayor gravedad. En estos casos, se produce una extensa destrucción de tejido pancreático con fibrosis posterior, una disminución de la síntesis de enzimas, y la amilasa y la lipasa séricas pueden ser normales. Sin embargo, la ausencia de enzimas que apoyen la digestión de los alimentos conduce a esteatorrea y malabsorción.
La siguiente tabla describe varias pruebas utilizadas para determinar la extensión de la destrucción pancreática.

Tratamiento nutricional médico
El consumo de alcohol, el tabaquismo, el peso corporal, la dieta, factores genéticos y medicamentos influyen en el riesgo de desarrollar pancreatitis. Así pues, la modificación del régimen alimenticio desempeña una función destacada después del diagnóstico. Las recomendaciones dietéticas son diferentes según se trate de enfermedad aguda o crónica. La obesidad parece ser un factor de riesgo para el desarrollo de pancreatitis y de su gravedad.
La hipocalcemia es frecuente. También se produce hipoalbuminemia, con el consiguiente edema (también conocido como desplazamiento de líquidos al tercer espacio). El calcio, que se une a la albúmina, se ve por tanto afectado y puede aparecer falsamente disminuido. Otro acontecimiento es la formación de «jabones» en el intestino a partir de calcio y ácidos grasos generados por la necrosis de la grasa, lo que da lugar a una menor absorción de calcio. El análisis de la concentración de calcio ionizado es un método para la determinación del calcio disponible.
Pancreatitis aguda (PA) y aguda grave (PAG)
La pancreatitis aguda (PA) se maneja con un enfoque nutricional orientado a “dejar el páncreas en reposo”. El dolor está ligado en parte a la secreción de enzimas pancreáticas y bilis, por lo que la alimentación debe ser tolerada y minimizar la estimulación de estos sistemas. Se recomienda iniciar la alimentación oral temprana (dentro de las 24 horas) si el paciente la tolera, evitando la dieta absoluta. Diversas dietas han mostrado éxito en PA (baja en grasa, grasa normal, y dietas blandas o sólidas), y no es necesario comenzar con líquidos claros. No obstante, algunos pacientes no toleran la alimentación oral debido a dolor, emesis o íleo, y en esos casos puede ser necesario retrasar la ingesta. También puede requerirse sonda enteral en quienes no toleran la alimentación oral. El avance dietético se realiza con alimentos de fácil digestión y bajo contenido en grasa, aumentando progresivamente según tolerancia, pudiéndose dividir en seis comidas pequeñas para mejorar la tolerancia.

Tratamiento nutricional médico en los trastornos hepatobiliares y pancreáticos. Descripción: Short: El algoritmo aborda la fisiopatología y el tratamiento asistencial de la pancreatitis, estructurado en etiología, fisiopatología y tratamiento Long: El algoritmo aborda la fisiopatología y el tratamiento asistencial de la pancreatitis,.. Fuente: Krause. Mahan. Dietoterapia. Hasse, Jeanette M., PhD, RDN, LD, CNSC, FADA; Matarese, Laura E., PhD, RDN, LDN, FADA, FASPEN, FAND© 2025.
La pancreatitis aguda grave (PAG) genera un estado hipermetabólico y catabólico con alteraciones metabólicas que afectan tanto al páncreas como a otros órganos. Las necesidades metabólicas se asemejan a las de la sepsis, con liberación de aminoácidos de músculo para gluconeogénesis y señales de desnutrición por estrés. PAG se asocia a morbimortalidad y a complicaciones como acumulaciones de líquido, seudoquistes, necrosis, infecciones o fallo multiorgánico.
En cuanto a la nutrición en PAG, la nutrición enteral (NE) y la parenteral (NP) son igualmente eficaces en varios desenlaces, y su beneficio puede potenciarse con moduladores de la inflamación cuando procede. Sin embargo, omitir la nutrición puede agravar la respuesta al estrés. La NE precoz es preferida y puede reducir complicaciones y prolongación de la estancia hospitalaria, especialmente en PA leve a moderada. En PAG, la NE nasogástrica es eficaz, pero para minimizar la estimulación pancreática conviene colocar sondas yeyunales lo más distal posible (más de 40 cm del ligamento de Treitz). Aunque la alimentación yeyunal puede ser mejor tolerada, no hay pruebas concluyentes de superioridad sobre la gástrica en todos los casos; la nasoyeyunal puede ser preferida en complicaciones graves. Las fórmulas poliméricas tienden a estimular más al páncreas que las elementales; las fórmulas con péptidos pueden ser seguras y útiles si se toleran. En casos de esteatorrea, pueden requerirse enzimas pancreáticas; en evoluciones severas, puede ser necesaria la NP. Se deben evitar emulsiones lipídicas si hay hipertrigliceridemia; monitorizar triglicéridos y glucosa; los antagonistas de receptores H2 y, en algunos casos, la somatostatina pueden contribuir a disminuir la secreción pancreática.
En síntesis, el manejo nutricional de PA y PAG enfatiza la rapidez y adecuación de la nutrición (oral, enteral o parenteral), la minimización de la activación pancreática y la adaptación a la tolerancia y a la severidad, con enfoques que buscan reducir complicaciones, estancias y morbilidad.

Contenido original adaptado de Krause. Mahan. Dietoterapia, 16ª edición.
Disponible en formato impreso, eBook y en ClinicalKey Student.
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